lunes, 5 de mayo de 2008

TANGOS PARA UN VIAJE, LARGO

En este programa de Un Reo Meditabundo quisimos hablar de uno de los grandes temas de la humanidad, el viaje, que desde Jasón y sus argonautas ha sido una obsesión para los hombres; ya sea porque añoramos partir hacia mejores rumbos o porque las circunstancias nos han llevado lejos de la Patria (el Exilio). El viaje confirma la condición universal de los hombres, porque tiene que ver con el después, con lo que vendrá bajo el mismo cielo pero en otro lugar. El tango ha reflejado todas las instancias de la obsesión del viaje, tal vez porque en este arte popular como en ningún otro la poderosísima presencia del puerto invita a poetizar sobre lo que viene o lo que parte. Además, el tango, arte hecho por los inmigrantes que no hacía mucho habían bajado de los barcos refleja las nostalgias y las añoranzas todavía frescas de otros rumbos.

En los dos primeros bloques del programa, que pueden descargar en medifire debajo, hablamos de los viajes que el tango ha recogido como suyos para darle sustancia a la épica y la poética a la canción popular.

EL VIAJE PRIMERA PARTE http://www.mediafire.com/?w2mcn2a92eu

EL VIAJE SEGUNDA PARTE
http://www.mediafire.com/?ysuymj1hx0n

La etimología, siempre más sabrosa, cuenta una pequeña historia para hablarnos de la palabra viaje: Los romanos llevaron a todos los rincones del Imperio la tecnología imperial de los acueductos, desarrollada inicialmente en Roma, que más tarde les permitió irrigar áreas secas en diversas regiones. Algunos viaductos menos conocidos eran subterráneos, es decir que transportaban el agua por debajo de la tierra. Eran los "caminos del agua" o, para los romanos via aquae, expresión que los mozárabes de Castilla adaptaron a su lengua, pronunciando viaje.

Cuando esta palabra madrileña llegó a la lengua española, significó 'el camino subterráneo del agua', acepción que luego se fue extendiendo a otros caminos a cielo abierto y a otros viajeros diferentes del agua.

Es decir que las nostalgias acuáticas, fluviales, marítimas de la palabra están allí cada vez que la nombramos. Cuando decimos viaje estamos diciendo “Camino del agua”, y esos caminos del agua son los que han llevado y traído amores en el Río de la Plata. Como nos decía Michel Faocult el hace unos domingos, El agua y la locura siempre han estado ligadas en la vida de los hombres, por eso no es extraño que cuando hablamos de puertos y de viajes, e los infinitos caminos del agua, al mismo tiempo estemos hablando del tango, que una vez lejos del puerto ha dejado a más de uno Anclao en París.

Homero Manzi sabía muy bien estas cosas, que el viaje es íntimo y con destino hacia la muerte, por la via de los recuerdos, pero le resultaba imposible presentarlas tan emplumadas en un tango, por eso Homero Manzi imaginó un carrerito conduciendo un carro por las piedras del barrio de Constitución, tirado por un yunta oscura, trotando en la noche, dos emisarios con los que viaja por su propia nostalgia, y dice, azuzando a caballada: Vamos, cansao de sombra y recuerdos ; Vamos, atravesando el pasado; Vamos a son de tu tranco lerdo; Vamos, camino al tiempo olvidado… Y el tango El pescante sigue, es una obra metafísica oscura, como si se tratara de un manifiesto nihilista, pero lo bueno es que es sencillamente un tango:

El pescante(1934)Letra: Homero ManziMúsica: Sebastian Piana
Yunta oscura trotando en la noche. Latigazo de alarde burlón. Compadreando de gris sobre el coche por las piedras de Constitución. En la zurda, amarrada la rienda, amansó al colorao redomón. Y con él se amansaron cien prendas bajo el freno de su pretensión. ¡Vamos!... cargao con sombra y recuerdo. ¡Vamos!... atravesando el pasado. ¡Vamos!... al son de su tranco lerdo. ¡Vamos!... camino al tiempo olvidado. Vamos por viejas rutinas, tal vez de una esquina nos llame René. Vamos, que en sus travesuras viví una locura de amor y suissé. Tango flaco tranqueando en la tarde. Sin aliento al chirlazo cansao. Fracasado en su último alarde bajo el sol de la calle Callao. Despintado el alón del sombrero ya ni silba la vieja canción, pues no quedan ni amor ni viajeros para el coche de su corazón.
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CUENTO: “Calesitero y escultor”

En el cuento de esta semana quisimos llevar el hecho artístico al suceso práctico de tener que fabricar un caballo de calesita. Escribimos sobre un calesitero que se queda, por viejo, sin su pingo de calesita, el preferido de los chicos. Entonces, repasando los tratados de escultura de Miguel Angel, descubre que, según creía el tano, las cosas están dentro del bloque, y si conseguía un bloque de madera de allí tendría que salir un caballito para su calesita. El resultado les sorprenderá. Espero que les guste. Bajen el cuento aquí:

CALESITERO Y ESCULTOR http://www.mediafire.com/?fymaxxeh4xd